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Señales de recesión europea se traducen en saldo rojo para las bolsas


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El precio del oro, uno de los activos refugio en tiempos de incertidumbre, pierde fuelle y se sitúa en torno a los 1.815 dólares por onza.

Las principales bolsas europeas han abierto la sesión a la baja después de que la Comisión Europea (CE) recortara ayer sus previsiones de crecimiento para este año y anticipara que la zona del euro entrará en recesión en el primer trimestre.

Minutos después de la apertura, Madrid bajaba un 0,5 %; Fráncfort, un 0,4 %, Milán, un 0,2 %; y París, un 0,1 %, mientras que Londres cotizaba plana.

En Asia, con las bolsas chinas y la de Seúl cerradas por festivo, Tokio ha caído un 0,14 %.

En Wall Street, el Dow Jones cerró ayer con un mínimo descenso del 0,02 %, pero el S&P 500 y el Nasdaq subieron y marcaron nuevos máximos.

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Los mercados, que habían comenzado con buen ánimo el mes de febrero, se han enfriado al constatar que los procesos de vacunación tardarán más de lo previsto y que, por lo tanto, la recuperación económica se retrasará.

Esta perspectiva, corroborada ayer por la CE, afecta también a los precios del petróleo, que vuelven a caer tras rebajar la OPEP y la Agencia Internacional de la Energía (AIE) sus previsiones de demanda para este año.

El Brent, el crudo de referencia en Europa, baja un 0,8 % y se aleja de los 61 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), referente en EE. UU., retrocede un 0,9 % antes de la apertura formal del mercado y ronda los 57,7 dólares por barril.

El precio del oro, uno de los activos refugio en tiempos de incertidumbre, pierde fuelle y se sitúa en torno a los 1.815 dólares por onza.

En el mercado de divisas, el euro cede ante el dólar y se cambia a 1,211 unidades.

Fuente: El Economista

AMÉRICA LATINA, SE ENFRENTA A LA PEOR RECESIÓN DE LOS ÚLTIMOS 100 AñOS


LA PANDEMIA DE COVID-19 PROVOCARÁ EN AMÉRICA LATINA LA “PEOR RECESIÓN DE LOS ÚLTIMOS 100 AÑOS”, SEGÚN LAS ESTIMACIONES DE LA ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS (ONU) DIFUNDIDAS A MEDIADOS DE JULIO.

La proyección estima una caída del crecimiento económico de 9,1%, que tendrá un impacto directo en el alza del desempleo y la pobreza.

La caída en picada del sector turístico, junto a una baja en las exportaciones y la llegada de remesas, están creando serias dificultades que poco a poco se hacen visibles en el presupuesto familiar.

Se espera que el desempleo escale a más del 13% este año, mientras que los trabajadores informales -que viven al día y no tienen ninguna protección social- seguirán levantándose en las mañanas sin saber cómo van a generar recursos para subsistir.

Mientras bajan los ingresos, las deudas se van acumulando en los distintos estratos sociales.

Y aunque la Federación Latinoamericana de Bancos, FELABAN, aún no tiene los datos consolidados sobre el alza en los niveles de morosidad de los préstamos comerciales desde que comenzó la pandemia, no es un secreto que se está haciendo cada vez más difícil cumplir con las obligaciones financieras.

“Esta pandemia es un tsunami a las finanzas personales”, le dice a BBC Mundo Bárbara Mainzer, académica de la Universidad Torcuato Di Tella, consultora y economista experta en finanzas y educación financiera.

“Muy pocas familias están preparadas para quedarse sin ingresos”. Por eso, agrega, los gobiernos tuvieron que implementar planes de estímulo fiscal sin precedentes.

El problema es que las medidas de apoyo han permitido amortiguar el shock inicial, pero subterráneamente siguen acumulándose las deudas de las personas y de las empresas.

Fuente: BBC Mundo.

4 consejos para prestarle dinero a un amigo en tiempos de coronavirus (que te pueden ayudar a evitar una pelea)


“Este es un tema muy delicado”

Mientras la economía cae en picada, las personas tienen que seguir pagando la renta, la hipoteca, el supermercado, los servicios básicos, además de otros compromisos como los gastos de salud y la educación superior.

Si en tiempos prepandémicos siempre fue bastante habitual que un familiar o un amigo te pidiera dinero prestado frente a circunstancias adversas, en estos tiempos de coronavirus, es mucho más probable que te ocurra.

Y es difícil decir que no, si te encuentras en una mejor situación que la del que te está pidiendo ayuda financiera.

“No tenemos los datos, pero yo estimo que han aumentado las solicitudes de préstamo a las personas más cercanas”, dice Mainzer.

“Este es un tema muy delicado”, dice, porque la mora de créditos personales con las instituciones financieras es bastante alta.

En Uruguay, por ejemplo, supera el 20%. “Imagino que cuando le pides a un amigo, esa tasa de mora puede ser mucho mayor”, apunta.

En otras partes del mundo existen algunos indicadores para estimar la morosidad en estos créditos entre amigos.

En Estados Unidos, por ejemplo, el 35% de quienes le han prestado a un conocido aseguran que perdieron dinero, según una encuesta hecha por la empresa de asesoría financiera Bankrate en 2019.

Entonces, ¿cómo prestarle dinero a ese familiar o amigo sin arriesgarte a una pelea, dado que la probabilidad de no pago es bastante alta en este contexto de incertidumbre económica?

Estos son cuatro consejos que pueden ayudarte a disminuir las posibilidades de un conflicto y, en definitiva, mantener la relación en buenos términos, según la economista uruguaya Bárbara Mainzer.

1. Para qué es el dinero

El primer paso es preguntar para qué necesita el dinero. Si es una urgencia médica o alguna situación de carácter extremo, hay una mayor justificación para entregarle los fondos.

Sin embargo, no es poco común que algunas personas pidan dinero para gastos que no son de primera necesidad, como podría ser cambiar el auto, por ejemplo.

Luego está el caso de personas que simplemente no quieren bajar su nivel de gasto para no afectar su estatus. En este contexto, es más fácil decir simplemente que no.

Y lo último es poner atención al tema de las adicciones. Hay compradores compulsivos, adictos al juego o a determinadas sustancias, que se ven constantemente en situaciones de crisis y que recurren una y otra vez a los amigos para salir del apuro.

2. Prestar una cantidad que estés dispuesto a perder

Si es un monto pequeño, las probabilidades de que afecte la relación en caso de no pago son bajas. Y en último caso, lo puedes asumir como una especie de regalo a una persona en un mal momento de su vida.

Pero si es un monto considerable (en relación a tu nivel de ingresos), entonces se trata de algo más complejo. Aquí el punto es hacerte la pregunta, ¿qué pasaría si no me lo puede devolver?.

¿Puedo asumir esa pérdida?, ¿pondrá en riesgo mis propias finanzas?, ¿le puedo ofrecer una parte de lo que me está pidiendo?

Como parámetro, se recomienda prestar una cantidad que estás dispuesto a perder, sin que eso afecte tus finanzas. Porque ayudar a alguien para luego verte en medio de un lío, es la receta perfecta para el fin de esa relación.

3. Poner el acuerdo por escrito

Este es el consejo más práctico. Los acuerdos de palabra -de todo tipo- suelen ser una fuente de conflictos por la propia complejidad de las relaciones humanas y la manera en que nos comunicamos.

¿Cuántas veces has estado en una situación en que la otra persona entendió algo y tú entendiste otra cosa y ambos están seguros de estar en lo cierto?.

Peor aún cuando estamos hablando de dinero. Entonces, la clave está en poner el acuerdo por escrito en un papel simple y que cada uno se quede con una copia.

De esa manera, evitas las interpretaciones confusas o los malentendidos. Lo que está escrito en el papel, son los términos del acuerdo.

Ahora bien, estamos hablando de un papel simple, no de un documento legal, aunque también puedes averiguar cómo se podría formalizar ese compromiso de acuerdo a las leyes locales.

Con todo, hay países donde un papel simple puede servir como medio de prueba en un juicio, pero cuando se trata de préstamos a amigos o familiares, muy pocas veces las cosas terminan en tribunales.

“Hacer un juicio para que te devuelvan poca plata es totalmente antieconómico“, apunta Mainzer.

Eso porque la judicialización del conflicto suele resultar extremadamente costosa y puedes terminar perdiendo una parte importante de lo que está tratando de recuperar.

4. Hacer un plan de pago

Mainzer dice que es importante acordar la modalidad de pago y establecer plazos.

También se puede prestar una parte del dinero solicitado y, si la persona demuestra que tiene la capacidad de cumplir con su compromiso financiero, entonces prestarle el resto del monto.

Entonces en el acuerdo por escrito debería ir la cantidad, los plazos y algún tipo de interés aplicado sobre el monto, en caso de que hayan llegado a esa conclusión.

Si el período de pago es breve, como podrían ser unos meses, entonces es probable que no se requiera el cobro de ningún interés, si se trata de ayudar a un amigo.

Pero si el monto es grande y la devolución puede tomar más de un año, entonces ese tema podría también formar parte del acuerdo.

Pese a todas las precauciones que puedas tomar cuando te piden dinero prestado, no deja de ser un terreno pantanoso que tiene un doble riesgo: perder tus fondos y perder un amigo.

Sin embargo, algunas de estas recomendaciones pueden ayudarte a mitigar el impacto.

Fuente: BBC Mundo.

Las 14 recesiones de los últimos 150 años (y por qué la del coronavirus sería la cuarta peor)


En los últimos 150 años, el mundo ha sufrido 14 recesiones, y se espera que la causada por el nuevo coronavirus sea la cuarta peor, según predice el Banco Mundial.

Para el organismo, la turbulencia económica resultante de la pandemia de covid-19 solo sería superada por las crisis que ocurrieron al comienzo de la Primera Guerra Mundial, en 1914, en la Gran Depresión, en 1930-32, y después de la desmovilización de las tropas tras la Segunda Guerra Mundial, en 1945-46.

El Banco Mundial espera que el PIB global per cápita se reduzca un 6,2% este año, más del doble que el registrado en la crisis financiera de 2008.

Pero ¿cuándo y por qué la economía mundial se contrajo 14 veces? A continuación encontrarás la lista completa, en orden cronológico, y con una breve explicación.

1) 1876 (contracción del 2,1%)

La recesión de 1876 se debió al llamado pánico de 1873, una grave crisis financiera que desencadenó una depresión en Europa y América del Norte que duró hasta 1879.

Sus causas son variadas, pero tienen que ver, entre otros factores, con la inflación estadounidense, las inversiones especulativas desenfrenadas (predominantemente en ferrocarriles), la desmonetización de la plata en Alemania y Estados Unidos y la Guerra Franco-Prusiana (1870-1871).

2) 1885 (contracción del 0,02%)

La contracción de la economía global en 1885 está directamente relacionada con la recesión estadounidense que fue desde 1882 a 1885.

Con 38 meses de duración, fue la tercera recesión más grande en Estados Unidos, después de la Gran Depresión de 1929 y la Gran Depresión de 1873.

En mayo de 1884, el colapso de una correduría, Grant y Ward, causó un desplome generalizado en el mercado de valores del país, afectando severamente la economía estadounidense.

3) 1893 (contracción del 0,8%)

La crisis de 1893 fue una depresión económica severa en Estados Unidos que terminó en 1897, afectando profundamente a todos los sectores de la economía y desencadenando problemas políticos.

Por primera vez, el nivel de desempleo en Estados Unidos superó el 10% durante más de media década.

Vale la pena recordar que el período que duró desde 1873 hasta 1879 o 1896 (dependiendo de la métrica utilizada), fue apodado en el momento como ‘Gran Depresión’ y mantuvo ese nombre hasta la otra Gran Depresión de 1930. Afectó particularmente a Europa y Estados Unidos.

Aunque fue un período de contracción económica y deflación generalizada, no fue tan grave como la crisis financiera de 1930.

4) 1908 (contracción del 3%)

El pánico de 1907 fue la primera crisis financiera mundial del siglo XX, solo superada en gravedad por la Gran Depresión de 1930.

Esta recesión creó un importante legado, ya que estimuló el movimiento de reforma monetaria que condujo al establecimiento de la Reserva Federal, el banco central estadounidense.

Los economistas argumentan que las lecciones del pánico de 1907 cambiaron la forma en que los banqueros de Nueva York percibieron la importancia de un banco central porque el pánico se instaló principalmente entre compañías fiduciarias, instituciones que competían con los bancos por los depósitos.

5) 1914 (contracción del 6,7%)

La recesión de 1914 coincide con el comienzo de la Primera Guerra Mundial.

Los economistas dicen que esta contracción, aunque severa, fue eclipsada y olvidada por otra crisis, la diplomática, que causó el primer conflicto global de la historia.

A medida que la confrontación se hizo cada vez más inminente, el miedo en los mercados globales desencadenó un gran pánico financiero.

Los inversores, temiendo que no se pagarían sus deudas, retiraron acciones y bonos en una carrera por dinero, lo que en ese momento significaba una carrera por el oro.

La Bolsa de Londres reaccionó y cerró el 31 de julio, permaneciendo así durante cinco meses. El mercado bursátil de EE.UU. también cerró el mismo día y estuvo sin operaciones cuatro meses.

Más de 50 países experimentaron algún tipo de agotamiento de activos o ejecución bancaria.

Según Richard Roberts, profesor de Historia Contemporánea del King’s College de Londres, “durante seis semanas, en agosto y principios de septiembre, se cerraron todas las bolsas de valores del mundo, a excepción de Nueva Zelanda, Tokio y la Bolsa de Minería de Denver, Colorado.”

6) 1917-1921 (contracción del 4,4%)

La recesión de 1917 a 1921 ocurrió al final de la Primera Guerra Mundial, cuando el mundo todavía se estaba recuperando del daño causado por la confrontación.

7) 1930-1932 (contracción del 17,6%)

Considerada la peor recesión económica del sistema capitalista del siglo XX, la Gran Depresión, también conocida como la Crisis de 1929, comenzó ese año con el colapso de la Bolsa de Nueva York.

Varios países del mundo sufrieron los efectos devastadores de este cataclismo financiero.

El 24 de octubre de 1929 se considera su principal punto de referencia porque, ese día, los precios de las acciones en la Bolsa de Nueva York se desplomaron dramáticamente.

El colapso del mercado de valores se conoció como Jueves negro. Miles de accionistas lo perdieron todo de la noche a la mañana.

Este colapso aceleró drásticamente los efectos de la recesión existente, causando el cierre de empresas e industrias y forzando despidos masivos.

8) 1938 (contracción del 0,5%)

La recesión comenzó en 1937 durante la recuperación de la Gran Depresión.

Según la Oficina Nacional de Investigación Económica de EE.UU., esta contracción, que ocurrió entre mayo de 1937 y junio de 1938, fue la tercera peor recesión del país en el siglo XX.

El PIB real estadounidense cayó un 10%, el desempleo -que había disminuido considerablemente después de 1933- alcanzó el 20% y la producción industrial se contrajo el 32%.

Según los economistas, las posibles causas de esta recesión fueron una contracción en la oferta monetaria causada por las políticas de la Reserva Federal y del Departamento del Tesoro y las políticas fiscales contractivas, que incluyen la reducción del gasto público y el aumento de la recaudación fiscal a través de ingresos por impuestos de los ciudadanos.

9) 1945-1946 (contracción del 15,4%)

La recesión de 1945-1946 fue el resultado directo del período de posguerra.

El conflicto, que involucró a más de 70 países, causó daños drásticos a la economía mundial, particularmente en Europa y Estados Unidos.

10) 1975 (contracción del 0,8%)

La recesión de 1973-1975 o también llamada recesión de la década de 1970 fue un período de estancamiento económico en gran parte del mundo occidental que puso fin al auge económico que siguió a la Segunda Guerra Mundial.

A diferencia de las recesiones anteriores, fue la “estanflación”, es decir, una combinación de recesión y alta inflación.

Entre sus causas principales se encontraban la crisis del petróleo de 1973 y el colapso del sistema de gestión económica internacional de Bretton Woods con el llamado “Nixon shock”, una serie de medidas adoptadas por el presidente estadounidense Richard Nixon que incluía terminar unilateralmente con la convertibilidad del dólar en oro.

11) 1982 (contracción del 1,3%)

La recesión de principios de 1980 fue una severa crisis económica que afectó a gran parte del mundo desarrollado a fines de los años 70 y principios de los 80.

Sus efectos no fueron tan duraderos en Estados Unidos y Japón, pero el alto desempleo continuó afectando a otros países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) hasta al menos 1985.

Sus orígenes se remontan a la crisis del petróleo de 1973 y la crisis energética de 1979. Hasta entonces, fue la recesión más profunda desde el período de posguerra.

12) 1991 (contracción del 0,3%)

La recesión de principios de la década de 1990 afectó a gran parte del mundo occidental.

Se cree que fue causada por la política monetaria restrictiva promulgada por los bancos centrales, principalmente en respuesta a las preocupaciones sobre la inflación, la pérdida de la confianza de los consumidores y las empresas.

Esos factores fueron el resultado del shock del precio del petróleo en 1990, el final de la Guerra Fría y el posterior caída en el gasto de defensa, la crisis de ahorro y préstamo y una caída en la construcción de oficinas como resultado de la sobreconstrucción en la década de 1980.

13) 2009 (contracción del 2,9%)

La recesión de 2009 surgió del colapso del mercado inmobiliario de Estados Unidos debido a la crisis financiera de 2007-2008 y la crisis de las hipotecas de alto riesgo.

Como resultado, varias empresas y bancos tuvieron que ser rescatados por los gobiernos centrales de todo el mundo.

Según el FMI (Fondo Monetario Internacional), fue “el colapso económico y financiero más grave desde la Gran Depresión de la década de 1930”.

Sin embargo, esta contracción no se sintió igualmente en todo el mundo. Si bien, por un lado, la mayoría de las economías desarrolladas entraban en recesión, los países emergentes sufrían un impacto proporcionalmente mucho menor.

A modo de comparación, en 2009, el PIB estadounidense cayó un 2,5% mientras que el brasileño, un 0,1%. Al año siguiente, Brasil registró un rotundo crecimiento del 7,5%.

14) 2020 (contracción estimada del 6,2%)

Según el Banco Mundial, se espera que la economía mundial se reduzca en más del 5% debido a la pandemia de covid-19.

El nuevo virus, que se originó en China, obligó a la mayoría de los países a implementar medidas firmes para restringir el movimiento de personas.

Con las poblaciones limitadas por el temor de la saturación de los sistemas de salud, los intercambios económicos se vieron gravemente obstaculizados.

“Los pronósticos actuales sugieren que la recesión mundial de coronavirus será la más profunda desde la Segunda Guerra Mundial, con la mayor parte de las economías experimentando disminuciones en el PIB per cápita desde 1870”, dijeron los economistas Ayhan Kose y Naotaka Sugawara en el blog del Banco Mundial.

Fuente: BBC Mundo

Recesión por el coronavirus: 5 preguntas para entender qué ocurre cuando la economía de un país decrece (y cómo te puede afectar)


La economía global va rumbo a una de las peores recesiones de las últimas décadas tras el cierre temporal de actividades en distintas partes del mundo para evitar la propagación de la pandemia por coronavirus.

Pero… ¿a qué nos referimos exactamente cuando hablamos de una recesión económica?

En tiempos normales, la economía de un país crece en la medida que aumenta la producción de bienes y servicios. Las personas tienen suficiente dinero para consumir y las empresas tienen la capacidad de responder a esa demanda.

Pero cuando ese motor no funciona bien, el Producto Interno Bruto (PIB) se estanca o cae.

Normalmente se habla de una recesión cuando baja el crecimiento económico durante dos trimestres seguidos.

Si la caída es leve, los economistas suelen hablar de una “recesión técnica”, que puede remontarse en el corto plazo.

Y usan la palabra “técnica” para distinguirla de una recesión profunda, que ocurre cuando los principales indicadores de un país, como el empleo, la inflación, el consumo, la capacidad de pago o el nivel de producción, están por el suelo.

Si la recesión empeora y se extiende por un período más largo… entonces estamos frente a una depresión.

Estas son cinco claves para entender qué ocurre cuando un país entra en recesión.

1. ¿Qué pasa con el dinero?

Cuando estamos en recesión hay menos dinero circulando en la economía. Hay menos trabajo disponible, aumentan los despidos, se resienten los salarios.

Cae el flujo de caja de las empresas y disminuye la rentabilidad. También suelen congelarse proyectos de inversión y algunos capitales se fugan en busca de mejores rendimientos en otros países.

El gobierno recibe menos ingresos por el pago de impuestos y queda con menos recursos disponibles para invertir en servicios públicos, construir obras de infraestructura o apoyar a las familias que están en problemas.

Y aumenta el endeudamiento fiscal.

En una recesión el país en su conjunto se empobrece, aunque las familias más vulnerables son las que sufren las peores consecuencias.

2. ¿Estamos ahora en una recesión global?

Todos los indicadores apuntan a que actualmente estamos en una recesión global, si consideramos que bajó el crecimiento en los tres primeros meses del año y volverá a caer en el segundo trimestre que termina en junio.

Las cifras oficiales aún no están disponibles, dado que aún no concluye este mes, pero los pronósticos de expertos señalan que las cuarentenas y confinamientos implementados en gran parte de los motores económicos globales, dejarán una huella recesiva.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta una abrupta caída del PIB Global en 2020 cercana al 3%.

Si eso se cumple, estaríamos en la peor crisis desde la Gran Depresión de los años 30.

3. ¿En qué te puede afectar la recesión?

Algunas personas perderán su empleo. Otras verán limitadas sus posibilidades de aumento salarial o la aprobación de nuevos proyectos.

Los recién egresados tendrán dificultades para incorporarse por primera vez al mercado laboral y quienes tenían planes de iniciar un emprendimiento, probablemente deban posponerlo.

Quienes ven seriamente afectados sus ingresos pueden quedarse sin dinero para pagar la hipoteca o el arriendo de su casa, o para cubrir las necesidades básicas de alimento y salud.

4. ¿Cuánto puede durar la recesión?

Nadie lo sabe con certeza. Depende de una infinidad de factores, desde cuán pronto esté disponible un tratamiento y una vacunaa si se registran nuevas ola de contagio en la medida que los países abran sus economías y las actividades retomen su curso habitual.

Con todo, organismos multilaterales y regionales proyectan que la recesión se puede acabar hacia fines de este año o comienzos del próximo.

Estamos en un momento de alta incertidumbre, dado que se desconoce cómo va a evolucionar el virus y la velocidad de las respuestas para enfrentarlo.

Si los paquetes de estímulo fiscal y las inyecciones de dinero por parte de los bancos centrales logran mantener en pie el tejido productivo y comercial, la recuperación será más rápida.

Pero si muchas empresas quedan sin oxígeno financiero y se van a la bancarrota, el escenario será distinto.

Cuando en la mayor parte de Asia, Europa y Estados Unidos las cosas están volviendo a la “normalidad” de manera escalonada y con precauciones para mantener la distancia social, América Latina se ha convertido en el epicentro de la pandemia.

Mientras no baje la curva de contagios y muertes, difícilmente la región podrá encender una vez más los motores del crecimiento.

A nivel global, las aerolíneas y el sector turístico esperan con ansias que la gente vuelva a sentirse segura y se atreva a viajar.

Poco a poco han comenzado a reanudarse los vuelos, aunque está por verse cuál será la respuesta de los consumidores en los próximos meses.

5. ¿Qué se puede hacer?

Hasta que no exista una vacuna contra el virus, todos los esfuerzos apuntan a mitigar el impacto sanitario y económico de la enfermedad.

Los bancos centrales han disminuido las tasas de interés para que el costo de pedir dinero prestado sea lo más bajo posible.

Sin embargo, quedan muy pocas municiones en este terreno, dado que las tasas ya estaban bajas incluso antes de la propagación del coronavirus.

En Estados Unidos, por ejemplo, están prácticamente en cero.

Los gobiernos, por su parte, han aumentado el gasto fiscal -dejando de lado en muchos casos las estrictas normas de austeridad- para apoyar a las empresas y a los ciudadanos durante la pandemia.

Tanto en los países ricos como en aquellos en vías de desarrollo, los gobiernos han emitido deuda para conseguir recursos frescos.

Este alza en el nivel de deuda pública, dicen los expertos, será probablemente una de las secuelas económicas más duraderas de la pandemia.

No en vano algunos economistas adelantan que más adelante puede venir una “crisis de la deuda”, cuando los países tengan que pagar sus compromisos.

En medio de esta nebulosa, Wall Street ha recuperado gran parte de las pérdidas que tuvo en febrero y marzo, mientras las investigaciones para dar con una vacuna corren a toda velocidad.

Fuente: BBC Mundo.

se Proyecta una recesión mundial de al menos el 6% para 2020 por la pandemia


La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) prevé una recesión mundial de 6% para 2020 si la pandemia de covid-19 “permanece bajo control” y de 7,6% en caso de una segunda ola, de acuerdo con las perspectivas económicas publicadas este miércoles.

Para 2021, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) anticipa un fuerte rebote en el primer caso con un crecimiento de 5,2%, que se verá limitado al 2,8% si se produce una segunda ola de la pandemia.

“La elección entre salud y economía es un falso dilema. Si la pandemia no es controlada, no habrá recuperación económica robusta”, advirtió por videoconferencia el secretario general de la OCDE, el mexicano Ángel Gurría, en referencia al impacto de la pandemia que obligó a confinar a la mitad de la humanidad.

A principios de marzo, mientras que el coronavirus ya había golpeado de lleno a China pero todavía no a las otras grandes economías del planeta, la OCDE apostaba aún a un crecimiento mundial de 2,4% para este año.

Se registre o no una segunda ola del nuevo coronavirus, “al final de 2021 la pérdida de ingresos superará a la de todas las recesiones anteriores de los últimos cien años salvo en periodo de guerra, con consecuencias terribles y duraderas para las poblaciones, las empresas y los gobiernos”, afirma la jefe economista de la OCDE Laurence Boone.

La zona euro se verá particularmente afectada con un retroceso previsto del Producto Interior Bruto (PIB) de 9,1% en el escenario más favorable, y de 11,5% en caso de segunda ola en 2020.

España sufrirá una caída de 11,1% en caso de que la pandemia ya haya pasado, y de 14,4% en caso de nueva ola.

En América Latina, Argentina tendrá un retroceso de 8,3% y 10,1% en su PIB respectivamente según ambos escenarios posibles.

El impacto será algo más leve en Brasil: -7,4% o -9,1%. Para México las estimaciones son similares, con una caída de 7,5% u 8,6%, de acuerdo al escenario.

Para Estados Unidos, la OCDE prevé una caída del PIB de 7,3% u 8,5%, respectivamente según los escenarios.

China, que el año pasado creció 6,1%, sufrirá en 2020 una contracción de 2,6% en su economía, que puede ser de 3,7% si el virus regresa con fuerza.

– De la integración a la fragmentación –

Gurría instó a que la crisis actual sea la ocasión para una transición hacia un “crecimiento más sólido y más duradero”. “El objetivo no es regresar a la normalidad”, porque “la normalidad es lo que nos llevó adonde nos encontramos actualmente”.

Por su lado la jefa economista de la OCDE sostuvo que “en todas partes, el confinamiento ha reforzado las desigualdades entre los trabajadores”, ya que los más calificados han podido recurrir al teletrabajo y los más jóvenes y menos calificados están “a menudo en primera línea” en la lucha contra la pandemia.

La pandemia del nuevo coronavirus “aceleró el vuelco de una ‘gran integración’ a una ‘gran fragmentación'” de la economía mundial con la aparición de “restricciones adicionales al comercio y las inversiones”, afirma Boone.

Para que las economías puedan recuperarse, la OCDE propone “reforzar los sistemas de salud” y “facilitar las evoluciones de los oficios reforzando al mismo tiempo la protección de los ingresos”, así como “volver más resistentes a las cadenas de abastecimiento”.

“Los gobiernos tienen que aprovechar esta oportunidad para concebir una economía más justa y duradera, volver más inteligentes a la competencias y las regulaciones, modernizar la fiscalidad, los gastos y la protección social”, continúa Boone.

La jefa economista de la OCDE apunta en particular al papel esencial de la confianza, sin la cual ni el consumo ni la inversión se recuperarán.

Fuente: EFE